¿Bonito no? Bonito cuando te despiertas y sabes que hay alguien que te espera, que te piensa y que te quiere.
¿Rico no? Rico cuando sabes que alguien toca tu oreja y te dan cosquillas; rico cuando te besan en el cuello y saben que te gusta; rico cuando sabes que él sabe que te gusta.
¿Lindo no? Lindo cuando te cogen de la mano y te dicen que no les importa lo que pase en la calle, no te piensan soltar la mano; lindo cuando te dicen que eres lo más importante en su vida; lindo cuando te miran y te sonrojas al verlo.
Todo lo descrito es muy bonito; sin embargo, la perspectiva cambia cuando te das cuenta que el chico con el que sales o te acuestas, ése al que pensabas y soñabas, ése a quien le escribías y dedicabas tus primeros minutos del día, te está utilizando solo para satisfacer sus deseos sexuales, para no sentirse más solo, para dejar de sentir ese vacío en sí mismo. En un primer momento, culpamos a ése que nos ha estado engañando, a ése quien nos prometió muchas cosas y al final nunca cumplió, a ése que nuestros sueños e ilusiones truncó. Sin embargo, no analizamos que los máximos culpables de este tipo de cosas somos nosotros, los ilusos cuya verdad no quisimos ver, cuya realidad nos negamos a visualizar. Ahora puedo decirlo con claridad: SOY EL CULPABLE.
A ti que mi vida entregué, a ti que mis pensamientos brinde, a ti que mis lagrimas dí, hoy solo me queda decirte que no extraño más ni tus labios ni tu cabello ni el sexo. A ti puedo decirte que me caí pero voy a levantarme, pues sé que puedo lidiar con esto. ¿Contar a tus amigos que me grabaste teniendo sexo contigo es ser macho?¿Escribir en las paredes de los baños de Pamer que soy un maricón te hace más hombre?¿Golpearme con tus amigos en un parque te hace más hombre?¿Escupirme las zapatillas cada vez que me ves es ser más hombre? ¡Carajo, que equivocado estuve! Si ser hombre es todo eso, prefiero no tener género, pues los hombres y las mujeres tiene algo en común: la homofobia.
Mi vida está destrozada, mi alma desmoronada, mis manos rajadas, mis mejillas golpeadas, mi corazón marchito, ése es el resultado que tuviste en mí, y ¿aún te preguntas si quiero volver contigo? He decidido escaparme de casa, pues cuando en venganza de haber terminado nuestra relación, fuiste a contarle a mis padres acerca de mi homosexualidad, ellos me dejaron de pagar la academia y la alianza francesa. Ahora ando por las calles, merodeando y mendigando unos cuantos billetes a cambio de placer sexual. Ahora, gracias a tu prodigiosa intervención, tengo que brindar servicios a los policías que hacen "guardia" durante las noches por las calles miraflorinas. Hace una semana, fui a hacerme el examen de ELISA y ayer me dieron los resultados: ¡Sorpresa! Soy ceropositivo. Debo admitir que al ver los resultados no pude aguantar las lágrimas y caí al suelo sin aliento, pues jamás imaginé que esto fuera posible. Siempre pensé que las cosas malas le pasaban a los demás, esta vez me tocó a mí.
Espero haberte hecho feliz, ya que en unos días pienso acabar conmigo mismo. No soporto la idea de seguir vivo pensando que mis días están contados. Allá abajo, no podrás golpearme más con tus amigos, allá abajo me las pagarás todas. Maldigo tu respiración.
Hecho por Wayna Ankalli.
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