La cocina


Entro, saco una taza y me paro a su lado.
- Hola, pá.
- Hola.
(empiezo a exprimir las naranjas)
- Dicen que te han visto en una marcha.
- ¿Quiénes dicen?
- El otro día fui a la techada de tu primo Christian. Estábamos tu tío Rolando, Gilberto, Hugo.
(mira el espejismo de la ventana)
- Dicen que te vieron con un sostén.
(respiro profundo)
- ¿Y qué les dijiste?
- Solo me reí... ¿Es cierto?
- Estaba igual que ahora. Me quité el polo y me puse sostén.
(comenzó a picar la verdura que tenía en las manos)
- ¿Por eso te fuiste a tomar desde el viernes?
- Escúchame, no puedo tener un hijo maricón.
(cojo el jugo de naranja, antes de irme)
- ¿Cuánto de plazo tengo?
- Acaba tus exámenes y vete.
"Qué sería la ficción sin su dosis de realidad".

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